Mujer y extranjera, un doble estigma que se toma las calles en el 8M

La violencia de género, la discriminación racial y la falta de redes de apoyo, son algunas de las dificultades que tienen algunas mujeres migrantes.

El pasado 8 de marzo, se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, donde a lo largo del país se reunieron múltiples mujeres de todas las edades, etnias y nacionalidades, con el fin de luchar por sus derechos y manifestar las injusticias que han sufrido por años.

Una oportunidad, para que diversas mujeres realicen un círculo de confianza y manifiesten lo que las aqueja día a día. Desde este punto y desde otra mirada, en el norte del país también se reflejó el apoyo de mujeres extranjeras, quienes constantemente, y a raíz de la crisis migratoria, sufren discriminación, violencia de género y acoso, siendo algunas de las principales dificultades que viven a diario, que además, dependiendo de su nacionalidad reciben distintos tipos de acoso y discriminación.

Un ejemplo de esta constante lucha es Maryory Jarecca, una joven estudiante de 24 años de nacionalidad peruana, quién llegó a Chile en el año 2008, cuando apenas tenía 10 años, quién nos comenta como le ha afectado el acoso y la discriminación, “como mujer viviendo en Chile he vivido acoso al igual que la mayoría de las mujeres, por no decir todas, y además de eso, también he vivido la discriminación como la mayoría de mis compatriotas, especialmente de niña cuando recién llegue, debido a que yo era diferente fisicamente a comparación de mis compañeros y también tenía distintas constumbres, además de mi manera de hablar y de expresarme”.

Además, nos menciona que desde la pandemia y el cierre de fronteras, este tipo de situaciones ha aumentado, actualmente, son más de 10 millones de mujeres que viven en el país, donde un 7,1% de ellas son extranjeras, según el sondeo de la Empresa Equifax, cifras del Registro Civil, antecedentes del Servicio de Impuestos Internos y otras fuentes públicas.

En esta misma línea, Maryory en el marco del día conmemorativo, nos comenta que significa para ella ser mujer y extranjera en el país, “para mi ser migrante y ser mujer significa una lucha constante para hacernos ver, para hacernos notar, significa luchar para no ser minimizadas a mano de obra barata, significa no ser sexualizadas por nuestros tipos de cuerpos y de color de piel, significa luchar por los derechos de toda migrante que huye de la pobreza y la precarización del trabajo, significa valorar las oportunidad y velar por nuestras compañeras que aún buscan un mejor futuro para ellas y sus familias”.

Finalmente, esta situación es una realidad que viven múltiples mujeres extranjeras a lo largo del país, quienes luchan constantemente para poder sobrevivir dentro de esta sociedad y seguirán combatiendo para visibilizar una lucha por un mejor vivir.

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