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Matrona de Atacama alerta por baja percepción de riesgo frente a VIH e ITS: hombres, jóvenes y adultos mayores entre los principales desafíos

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La matrona Nicole González Díaz advierte en Atacama Escucha con Pancho Madero que la prevención de las infecciones de transmisión sexual requiere ir más allá de las campañas ocasionales. La profesional apunta a la menor frecuencia de testeo entre los hombres, las particularidades sociodemográficas del norte y las brechas que persisten en educación sexual integral.

por | Ago 17, 2026 | Sociedad

La baja percepción de riesgo, el menor acceso o disposición de los hombres a realizarse testeos y una educación sexual todavía demasiado concentrada en prevenir embarazos aparecen entre los factores que podrían estar incidiendo en la situación del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) en el norte del país, específicamente en Atacama.

Así lo plantea en entrevista con Atacama Escucha con Pancho Madero, Nicole González Díaz, matrona egresada de la Universidad de Atacama en 2025, diplomada en sexualidad y actualmente cursando un magíster en Educación Superior. Además, participa como voluntaria en las fundaciones Chile Positivo y Bienestar Mayor.

Uno de los antecedentes abordados durante la conversación fue la alta proporción de hombres entre los casos de VIH analizados, que alcanza un 82%. Para González, una de las dificultades está precisamente en que durante años buena parte de los esfuerzos preventivos se concentraron en evitar embarazos no planificados, mientras la prevención de las ITS perdió protagonismo.

“Los hombres son los principales transmisores de la mayoría de las infecciones de transmisión sexual y son los que menos se testean”, sostuvo la profesional, quien menciona entre las posibles causas la vergüenza, el desconocimiento y una baja percepción de riesgo.

El factor norte

La situación adquiere especial relevancia en las regiones del norte. Durante la entrevista se abordaron informes epidemiológicos que han situado a territorios entre Arica y Parinacota y Atacama con indicadores superiores al promedio nacional durante parte del período analizado.

González sostiene que no existe una causa única y apunta a una combinación de elementos sociodemográficos y socioculturales. Entre ellos menciona la movilidad de población, diferencias en las políticas de testeo y educación sexual de los países de origen de parte de la población migrante, además del aumento de habitantes que deben ser incorporados a los programas preventivos.

La profesional introduce, además, una precisión importante: un incremento de casos detectados no necesariamente implica por sí solo que haya aumentado el riesgo, porque también puede existir un mayor número de personas sometidas a test.

A ello agrega una característica demográfica relevante para el norte: la presencia de una importante población masculina, precisamente el grupo que —según plantea— presenta menores niveles de testeo.

En materia preventiva, González recomienda realizar un chequeo de salud sexual y reproductiva al menos una vez al año. Ese plazo debería acortarse frente a cambios de pareja sexual o cuando una persona mantiene más de una pareja, con el objetivo de detectar oportunamente una eventual ITS y evitar su transmisión a nuevas parejas.

Jóvenes y adultos mayores: los extremos de la prevención

Otro foco de preocupación son los jóvenes. González considera insuficiente que la educación sexual se reduzca a intervenciones esporádicas en los establecimientos educacionales.

“Creo que esta baja percepción de riesgo tiene que ir muy acompañada de una nueva reformulación de las políticas públicas dirigidas a la educación sexual integral y que esto deje de ser como una charla de una vez al año”, señaló.

Su planteamiento es ampliar la educación más allá del embarazo y las enfermedades, incorporando consentimiento, conocimiento del propio cuerpo, relaciones interpersonales, límites, placer y otros componentes de una vida sexual saludable.

La advertencia tampoco se limita a los adolescentes. Desde su experiencia en la Fundación Bienestar Mayor, González señala que entre las personas mayores también existe una baja percepción de riesgo, asociada en algunos casos a la idea de que, al desaparecer la posibilidad de embarazo, deja de ser necesario utilizar preservativo.

“Ellos siguen siendo personas sexuadas, nosotros somos personas sexuadas toda la vida”, enfatizó.

Respecto de Atacama, la matrona menciona como preocupación el aumento de sífilis y gonorrea, aunque considera que el problema de fondo trasciende a una región específica y responde a cómo se está abordando la salud sexual y reproductiva a nivel nacional.

Finalmente, González llamó a fortalecer la prevención, reducir la estigmatización asociada al VIH y otras ITS y ampliar la información disponible sobre herramientas como la profilaxis preexposición y postexposición, además del uso de preservativos.

1 Comentario

  1. Excelente profesional, logra bajar la información a los usuarios/as/es, orienta con profesionalidmo y cercanía. Sequisima como matrona, me ha saldado muchas dudas!!

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