Una inversión inicial de US$1.800 millones, miles de puestos de trabajo durante su construcción y la posibilidad de generar nuevas oportunidades para empresas proveedoras forman parte de las proyecciones de Lobo-Marte, uno de los proyectos con los que Kinross busca dar continuidad a sus operaciones en la Región de Atacama.
La compañía presentó los avances de la iniciativa ante autoridades regionales, empresas proveedoras y socios de CORPROA, en un encuentro destinado a acercar el proyecto al ecosistema productivo local y explicar los estándares que deberán cumplir quienes aspiren a integrarse a su futura cadena de valor.
La instancia permitió además abordar el proceso de evaluación ambiental, los plazos considerados y uno de los principales desafíos que aparecen ante una eventual construcción: preparar con anticipación a trabajadores y proveedores de Atacama.
Lobo-Marte podría requerir 3.500 trabajadores durante su construcción
El vicepresidente de Crecimiento Estratégico de Kinross Chile, Max Combes, explicó que la compañía lleva años trabajando en el desarrollo del proyecto y en procesos de participación ciudadana para dar a conocer sus características.
“Estamos comprometidos con Atacama y apostamos a que la región sea cerca de la mitad de la producción de Kinross global en los próximos años”, señaló.
Uno de los principales antecedentes entregados durante la presentación estuvo relacionado con el empleo. De acuerdo con las proyecciones de la compañía, durante el peak de construcción Lobo-Marte podría requerir cerca de 3.500 trabajadores.
Una vez iniciada su operación, la estimación considera aproximadamente 2.000 puestos de trabajo directos e indirectos.
Las cifras abrieron la discusión respecto de cuánto de ese empleo podrá ser cubierto efectivamente por trabajadores de Atacama y qué preparación será necesaria para responder a los perfiles que demandará el proyecto.
CORPROA llama a preparar desde ahora a trabajadores y proveedores
El presidente de CORPROA, Juan José Ronsecco, planteó que iniciativas de esta magnitud pueden convertirse en un motor para la recuperación económica y el fortalecimiento del ecosistema empresarial regional.
“Proyectos como Lobo-Marte nos ayudan a la recuperación de la economía local, trayendo certidumbre a la región y dinamizando nuestro ecosistema industrial-empresarial”, afirmó.
Ronsecco indicó que desde la Mesa de Educación Superior y el Cluster Minero de Atacama se trabaja en la formación de capital humano para responder a las nuevas necesidades de la industria.
“El desafío es que nuestros jóvenes cuenten con las capacidades necesarias y los empleos realmente se queden acá”, enfatizó.
El desafío también alcanza a las empresas regionales, considerando que el desarrollo de un proyecto de esta envergadura puede abrir oportunidades para proveedores de bienes y servicios vinculados directa e indirectamente con la minería.
Autoridades ponen énfasis en inversión, empleo y cumplimiento ambiental
La delegada presidencial regional de Atacama, Sofía Cid, valoró la presentación y señaló que desde el Gobierno existe interés en facilitar el desarrollo de inversiones, pero recalcó que estas deben cumplir con las exigencias ambientales.
“Trabajamos para agilizar los tiempos de respuesta, pero dejando súper claro que deben cumplir con la normativa ambiental vigente, resguardar el entorno, a las comunidades y proteger el hábitat de especies como la chinchilla”, señaló.
Cid sostuvo que uno de los principales desafíos será conseguir que las inversiones proyectadas tengan un impacto concreto sobre el mercado laboral regional.
“Nuestro mayor desafío es lograr que todo este crecimiento se traduzca en una baja del desempleo y que los puestos de trabajo se queden en nuestra región”, agregó.
Por su parte, el gobernador regional de Atacama, Miguel Vargas, vinculó el desarrollo de nuevos proyectos con la estrategia de competitividad regional y la generación de encadenamientos productivos.
“Para ser más competitivo, hay que promover las inversiones, porque estas son las que nos llevarán a generar trabajo, encadenamiento productivo y nos llevarán al desarrollo de otras actividades productivas”, manifestó.
Proyecto considera 16 años de vida útil
El proyecto Lobo-Marte contempla una vida útil de 16 años y una capacidad de procesamiento estimada en 35.000 toneladas por día.
Su Estudio de Impacto Ambiental fue ingresado en marzo de 2026, dando inicio a una etapa determinante para el futuro de la iniciativa.
El gobernador Vargas manifestó su expectativa de que el proyecto pueda avanzar en su evaluación ambiental, mientras que desde Kinross se mantiene el trabajo de acercamiento con comunidades y actores regionales.
Con una inversión inicial proyectada de US$1.800 millones, el desafío que comienza a instalarse en Atacama no está únicamente relacionado con la eventual aprobación y construcción de Lobo-Marte. También apunta a preparar desde ahora a trabajadores y empresas regionales para que una parte relevante de las oportunidades económicas que genere el proyecto permanezca en la región.



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