Las intensas precipitaciones que afectaron a Antofagasta durante agosto no sólo dejaron daños en calles, quebradas e infraestructura. También volvieron a poner sobre la mesa un problema que se arrastra desde hace años en la comuna: la utilización de terrenos no habilitados como cementerios clandestinos de mascotas.
Esta vez la situación quedó expuesta en las inmediaciones del Humedal La Chimba, donde la escorrentía generada durante el último evento meteorológico provocó el arrastre de restos de animales desde sepulturas existentes en el sector.
El hallazgo se conoce pocas semanas después de una situación similar registrada en Roca Roja, en el sector de Coloso. Allí, luego de la activación de quebradas producto de las lluvias de agosto, las labores de limpieza permitieron encontrar restos de animales que habían sido enterrados irregularmente y posteriormente fueron arrastrados hacia el borde costero.
Un problema que Antofagasta arrastra hace años
Los cementerios informales de mascotas no constituyen un fenómeno nuevo en la capital regional. Ya en 2021 fiscalizaciones de la Seremi de Salud habían detectado entierros irregulares precisamente en sectores como La Chimba, además de Peñablanca y La Portada, advirtiendo entonces sobre eventuales riesgos sanitarios por osamentas y restos animales expuestos.
La problemática ha continuado creciendo. Durante 2026 organizaciones animalistas han advertido, por ejemplo, de la expansión de un extenso cementerio informal de mascotas en La Rinconada, en la ruta B-440 camino a Juan López, planteando nuevamente la necesidad de disponer de alternativas reguladas para las familias que buscan sepultar a sus animales.
Las precipitaciones de agosto han evidenciado ahora una consecuencia adicional: cuando estos entierros se realizan en terrenos expuestos a escorrentías o activación de quebradas, los cuerpos pueden quedar al descubierto y ser desplazados hacia otros sectores.
La Chimba bajo evaluación
El nuevo episodio fue abordado durante una inspección realizada en el Humedal La Chimba, convocada por Fundación Kennedy y en la que participaron autoridades y representantes del sector privado.
El coordinador de proyectos de Fundación Kennedy en Antofagasta, Alan Pérez, explicó que las precipitaciones estuvieron acompañadas de una falla en una planta de elevación de Aguas Antofagasta, lo que habría generado una extensa escorrentía frente al santuario.
A la aparición de restos de mascotas se suma otra preocupación: determinar si las aguas que alcanzaron el sector correspondían exclusivamente a precipitaciones o si existió una mezcla con aguas servidas. Los resultados de los análisis respectivos todavía se encuentran pendientes.
El alcalde de Antofagasta, Sacha Razmilic, señaló que existen daños producto del socavón generado por la acumulación de agua en la costanera y del rebase de la planta sanitaria, además de afectaciones en aceras, ciclovías y alumbrado público.
Salud realizará inspección
El seremi de Salud, Rodrigo Medina, anunció una visita técnica para realizar un levantamiento de las condiciones existentes y posteriormente oficiar a las instituciones que deban intervenir.
La seremi del Medio Ambiente, Verónica Araneda, en tanto, planteó la necesidad de avanzar en un plan de contingencia ante la posibilidad de que eventos meteorológicos de estas características vuelvan a repetirse.
La preocupación adquiere especial relevancia considerando el valor ambiental del sector. El Humedal La Chimba fue reconocido como Santuario de la Naturaleza y Humedal Urbano, teniendo entre sus principales objetos de conservación al caracol de La Chimba, especie endémica y vulnerable.
De Coloso a La Chimba
Lo ocurrido durante agosto deja así una señal que excede los daños provocados directamente por las precipitaciones. Primero fue Roca Roja, donde las quebradas arrastraron hasta la costa restos de mascotas sepultadas irregularmente. Ahora, una situación similar queda nuevamente expuesta en La Chimba.
El fenómeno abre una discusión sobre qué ocurre con los numerosos puntos utilizados informalmente para sepultar animales en Antofagasta y qué riesgos pueden representar cuando se emplazan en quebradas, terrenos expuestos a escorrentías o sectores ambientalmente sensibles.
Más allá de recuperar el Humedal La Chimba después de las lluvias, el episodio vuelve a instalar una problemática pendiente para la ciudad: qué alternativa regulada ofrecer para evitar que terrenos no habilitados continúen transformándose en cementerios clandestinos de mascotas y que futuros eventos meteorológicos vuelvan a sacar sus consecuencias a la superficie.



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