El guía turístico y fundador de Chilitrip, Carlos Pizarro, conversó con Atacama Escucha Pancho Madero sobre el turismo local en la región, luego del temporal que afectó a distintas comunas de Atacama. En la entrevista, Pizarro llamó a los propios atacameños a «creerse el cuento» y redescubrir su territorio, además de destacar la oportunidad económica que representa el actual desierto florido para las zonas más golpeadas por las lluvias.
El turismo local en Atacama vive un momento paradójico: mientras zonas como Alto del Carmen, Freirina y Totoral —duramente afectadas por los últimos temporales— comienzan a recibir visitantes atraídos por la floración del desierto, buena parte de los propios habitantes de la región reconoce no conocer los paisajes que tiene a la vuelta de la esquina. Así lo planteó Carlos Pizarro, guía turístico de naturaleza y cultura en Copiapó y fundador de la agencia Chilitrip, en conversación en el programa Atacama Escucha con Pancho Madero.
Turismo local: la oportunidad que deja el desierto florido tras el temporal
Pizarro explicó que, pese al susto que generan las lluvias en una zona históricamente aluvional, el fenómeno también trae consigo una oportunidad concreta para el turismo local. Según relató, sectores como Alto del Carmen, Freirina y Totoral, hoy están viviendo una floración importante que ya comienza a atraer visitantes, lo que podría ayudar a reactivar la economía de esas localidades.
El guía vinculó este fenómeno con una suerte de lección que, a su juicio, entrega el propio desierto; bajo tierra, explicó, existen cianobacterias y líquenes que permanecen «dormidos» hasta que la lluvia activa las condiciones necesarias para que germinen semillas, bulbos y rizomas, dando paso en pocas semanas a una explosión de flores que a su vez despierta a todo un ecosistema de insectos y otras especies. Para Pizarro, esa cadena de dependencia mutua es una metáfora de cómo debería funcionar también el turismo local, como un trabajo colectivo entre comunidades, territorio y visitantes.
«Nos falta creernos el cuento»: la autocrítica al turismo local de Atacama
Consultado sobre qué le falta a la región para potenciar su industria turística, Pizarro fue enfático en apuntar hacia adentro. «Nos falta creernos el cuento, nos falta también sentir esa identidad», señaló, reconociendo que muchas veces los propios habitantes de Atacama miran hacia afuera para hacer turismo, mientras desconocen lugares emblemáticos de su propia región.
El guía ejemplificó esta situación con un fenómeno que observa constantemente en su trabajo, personas que recorren a diario el trayecto entre Caldera y Copiapó, o entre Vallenar y Huasco, sin que el paisaje les llame la atención, mientras los visitantes de fuera se sorprenden con esos mismos parajes. «A veces incluso lo encuentran feo, pero vienen visitantes de fuera y lo observan y dicen: wow, qué lindo Copiapó», relató.
Como ejemplo concreto de un atractivo desaprovechado, Pizarro mencionó la antigua estación de trenes de Copiapó, actualmente cerrada, que a su juicio podría transformarse en un punto de encuentro turístico y comunitario si existiera voluntad de las empresas propietarias para habilitarla, junto con los resguardos de seguridad correspondientes.
Cómo el turismo local democratiza la economía regional
Pizarro explicó que, como asociación regional que reúne a socios de distintas comunas, uno de los objetivos del turismo local es evitar que el dinero generado por la actividad se concentre únicamente en las grandes ciudades. Según relató, cuando un grupo de visitantes paga por un servicio turístico, ese ingreso llega de manera directa a sectores cercanos a parques nacionales o atractivos naturales, zonas donde habitualmente no llega otro tipo de actividad económica.
Esa dinámica, agregó, no solo beneficia a las comunidades locales, sino que también puede atraer inversión de mayor escala —como hoteles o nuevos emprendimientos— y financiar iniciativas de turismo social, orientadas a que los propios habitantes de Atacama conozcan zonas de su región que históricamente no han visitado, como el altiplano.
Los desafíos pendientes para el turismo local: caminos y coordinación
Sobre este último punto, Pizarro reconoció que persisten barreras de acceso concretas. Mencionó, por ejemplo, que el camino hacia el altiplano se mantiene actualmente cerrado sin reparaciones, lo que ha impedido que incluso organizaciones con refugios propios en la zona puedan operar con normalidad. Para el guía, avanzar en turismo local requiere coherencia entre el discurso y la acción; que municipios, gobiernos regionales y el sector privado trabajen articuladamente para destinar presupuestos y voluntad política a este tipo de proyectos.
El llamado final: recorrer el desierto con respeto
Hacia el cierre de la conversación, Pizarro invitó a la comunidad a recorrer el desierto «con respeto, con mucho cariño», como quien visita su propia casa. Su mensaje final apuntó directamente a fomentar el turismo local desde la propia identidad regional, informarse bien, cuidar el ecosistema y, sobre todo, animarse a redescubrir los paisajes de Atacama antes de buscarlos en otras regiones o países.



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