La comuna de Sierra Gorda concentró este jueves la atención de la industria minera con la primera piedra de la Cuarta Línea de Molienda de Sierra Gorda SCM, proyecto que contempla una inversión de US$725 millones y cuya ceremonia fue encabezada por el Presidente José Antonio Kast, en lo que constituye una de sus primeras señales en terreno hacia la principal actividad productiva de la Región de Antofagasta.
El proyecto adquiere relevancia no sólo por el volumen de la inversión. La nueva línea busca fortalecer la capacidad de procesamiento de una faena que explota un yacimiento de baja ley, condición que obliga a tratar grandes cantidades de mineral para mantener niveles competitivos de producción de cobre y molibdeno. Sierra Gorda SCM opera desde 2014 y su producción comercial comenzó en 2015.
Una operación que ya aporta más de 165 mil toneladas de cobre
Las cifras permiten dimensionar el peso de la compañía. Durante 2025 Sierra Gorda SCM produjo 165.312 toneladas de cobre fino y 4.222 toneladas de molibdeno, procesando en promedio 130.917 toneladas de mineral por día. Según antecedentes citados por el Ministerio de Minería, esa producción de cobre representó aproximadamente 3,1% del total nacional, mientras que la compañía se ubicó como la tercera productora de molibdeno del país, con un 9,7% de participación.
La evolución también muestra un crecimiento respecto de 2024, cuando la operación produjo cerca de 154.559 toneladas de cobre. Durante el primer semestre de 2026, en tanto, alcanzó 76.798 toneladas de cobre y 1.533 toneladas de molibdeno.
Sierra Gorda tiene además una particularidad dentro de la minería regional: es controlada mediante un joint venture entre la polaca KGHM, con 55%, y la australiana South32, con 45%. Su yacimiento se encuentra aproximadamente a 4,5 kilómetros de la localidad de Sierra Gorda y a unos 60 kilómetros de Calama.
Señal de confianza
Durante la ceremonia, el Presidente José Antonio Kast destacó el inicio de la ampliación como una señal de confianza para el desarrollo de nuevas inversiones en el país. “Esta primera roca representa mucho más que una nueva construcción. Da una señal de solidez, de confianza, de arraigo con el país y de esperanza para el futuro”, afirmó el mandatario, vinculando el proyecto de Sierra Gorda SCM con la capacidad de Chile para mantener y atraer inversiones de largo plazo.
Kast también puso énfasis en el impacto laboral asociado a la iniciativa, que contempla cerca de 900 puestos de trabajo durante su etapa de construcción. “Para nosotros, la inversión y los recursos son muy importantes, pero el trabajo que se genera también”, sostuvo, agregando que la creación de esos empleos representa familias que podrán acceder a una mejor calidad de vida.
¿Qué significa la cuarta línea para la producción?
La inversión apunta directamente a uno de los puntos críticos de una operación de baja ley: aumentar y hacer más eficiente el procesamiento del mineral. La capacidad inicial de diseño de la planta fue de unas 110 mil toneladas diarias, mientras que en 2025 ya procesó cerca de 131 mil toneladas por día. La Cuarta Línea de Molienda forma parte de la estrategia para sostener y ampliar ese desempeño productivo.
El inicio de las obras está previsto para comienzos de 2027 y la construcción considera un peak aproximado de 900 empleos directos. Su horizonte se conecta con otro objetivo de mayor alcance: asegurar la continuidad de Sierra Gorda hacia la próxima década y preparar la extensión de su vida útil.
De hecho, los US$725 millones son sólo una parte del ciclo de inversiones previsto para la faena. La compañía contempla además US$100 millones en exploración entre 2028 y 2032 y cerca de US$950 millones asociados a una futura extensión de la vida útil hasta 2049.
La operación tiene también características relevantes en materia de insumos. Sierra Gorda utiliza agua de mar sin desalar para su proceso productivo y desde 2023 declara que el 100% de su suministro eléctrico operacional proviene de fuentes renovables certificadas. El mineral procesado termina convertido principalmente en concentrados de cobre y molibdeno que son trasladados hacia terminales portuarios de la Región de Antofagasta para su comercialización.
Así, la primera piedra encabezada por Kast tiene una dimensión que va más allá de la ceremonia: abre la etapa de ejecución de una inversión destinada a aumentar la capacidad de tratamiento de una de las principales operaciones cupríferas de Antofagasta y a sostener su producción durante las próximas décadas, en momentos en que la industria busca recuperar crecimiento productivo y desarrollar nuevos proyectos para responder a la demanda mundial de cobre.



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