Las lluvias de agosto no solo dejaron calles anegadas, quebradas activadas y daños en distintos puntos de la Región de Antofagasta. En los días posteriores a las precipitaciones, un nuevo fenómeno comenzó a llamar la atención de los habitantes: la aparición de una mayor cantidad de moscas y zancudos en distintos sectores de la ciudad.
La situación también se ha instalado en redes sociales, donde vecinos han compartido sus observaciones y han manifestado preocupación por la presencia de estos insectos. «Nos están invadiendo moscas gigantes en el sector sur de Antofagasta»; «Qué onda con las moscas en Antofagasta!», son algunos comentarios que apuntan a la mayor presencia de insectos por estos días, situación que en parte se atribuye a la humedad y los residuos que quedaron tras las lluvias del mes de agosto, las que podrían estar favoreciendo su proliferación.
El escenario resulta especialmente llamativo considerando que agosto de 2026 se convirtió en el segundo agosto más lluvioso registrado históricamente en Antofagasta, con 10,8 milímetros acumulados, solo por debajo de los 14,7 milímetros registrados en 1950. Por lo mismo, se ha generando un llamado a las autoridades sanitarias a prestar atención al fenómeno.
Humedad y temperaturas: una combinación favorable
Una de las principales explicaciones para el aumento de moscas está relacionada con la humedad generada por las precipitaciones y las condiciones ambientales posteriores.
Después de una lluvia, los espacios que normalmente permanecen secos pueden conservar humedad durante varios días. Si a ello se suma la presencia de residuos, materia orgánica o restos vegetales, pueden generarse condiciones favorables para distintas especies de insectos.
Este tipo de fenómeno no sería completamente nuevo en la zona. Episodios anteriores de precipitaciones intensas también han sido asociados a aumentos importantes de moscas en distintas comunas del norte.
En una ciudad caracterizada por su clima extremadamente árido, una alteración temporal de las condiciones ambientales puede tener efectos visibles sobre especies que normalmente encuentran menos disponibilidad de agua y materia orgánica.
Agua estancada y vigilancia por Aedes aegypti
Existe, además, otro elemento que genera especial preocupación: la presencia del mosquito Aedes aegypti en Antofagasta.
Tras las lluvias de agosto, la Seremi de Salud realizó un llamado urgente a la población para revisar patios, terrazas y jardines y eliminar recipientes que pudieran haber acumulado agua, como baldes, botellas, floreros y otros objetos.
El seremi de Salud, Rodrigo Medina, advirtió que las precipitaciones podían multiplicar los posibles criaderos del mosquito y que los días posteriores al sistema frontal, al mantenerse condiciones poco soleadas, dificultaban la evaporación del agua acumulada.
La preocupación no es menor. El Aedes aegypti es un vector capaz de transmitir enfermedades como dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla. En junio, la expansión de sus focos en la comuna llevó a la autoridad a establecer una alerta sanitaria, reforzando las labores de vigilancia y control.
Sin embargo, esto no significa que todas las moscas o insectos observados por los vecinos correspondan a Aedes aegypti. De hecho, durante una inspección realizada en la Escuela Las Rocas, la Seremi de Salud descartó la presencia de este mosquito y determinó que los insectos observados correspondían a otra especie que no pica ni transmite enfermedades.
Residuos, barro y materia orgánica
Otro factor que podría contribuir a la presencia de moscas es la acumulación de materia orgánica y residuos después de las lluvias.
El agua puede desplazar basura, sedimentos y restos orgánicos hacia determinados puntos, donde permanecen húmedos y comienzan a descomponerse. Estos lugares pueden convertirse temporalmente en focos atractivos para distintas especies de moscas.
Esta explicación también aparece entre las hipótesis planteadas por habitantes en redes sociales. Algunos usuarios han relacionado directamente la mayor cantidad de moscas con la suciedad y los residuos que permanecen en determinados sectores después de las precipitaciones.
Más que una causa única, el fenómeno podría responder a la suma de varios factores: agua, humedad, temperaturas posteriores, materia orgánica y cambios en el entorno.
Vecinos alertan en redes sociales
La percepción ciudadana se ha convertido en otro elemento visible del fenómeno.
En redes sociales, habitantes de Antofagasta han comentado la presencia de una mayor cantidad de insectos y han compartido sus experiencias después de las lluvias. Algunos hablan directamente de una “plaga de moscas”, mientras otros manifiestan preocupación por la eventual aparición de zancudos y por la existencia de aguas acumuladas.
También se han registrado llamados a la autoridad sanitaria para reforzar las medidas preventivas.
No obstante, estas publicaciones representan percepciones y testimonios ciudadanos, por lo que no permiten por sí solas establecer que exista una plaga ni determinar qué especies están aumentando.
La propia autoridad sanitaria ha insistido en la importancia de diferenciar los insectos comunes que pueden aparecer después de las lluvias de aquellos que representan un riesgo sanitario.
Los cerros también reaccionaron a las lluvias
Pero no todos los insectos que han aparecido después de las precipitaciones representan necesariamente un problema.
Las lluvias también provocan cambios visibles en el ecosistema del desierto. La humedad puede activar rápidamente procesos de floración en sectores de los cerros, generando alimento y refugio para polinizadores y otras especies que normalmente tienen una presencia mucho menos evidente.
Por eso, parte de los insectos observados en las últimas semanas podría estar relacionada con la respuesta natural del ecosistema ante un evento de precipitaciones excepcional.
En definitiva, el aumento de insectos que los vecinos están percibiendo puede tener múltiples explicaciones y no necesariamente corresponde a un fenómeno sanitario único. Mientras moscas y otros insectos pueden verse favorecidos por la humedad y la materia orgánica, el agua estancada sí constituye un punto de atención debido a la vigilancia del Aedes aegypti.
Ante este escenario, la recomendación de la autoridad es clara: revisar patios y espacios exteriores, eliminar cualquier recipiente que acumule agua y mantener los sectores libres de residuos que puedan convertirse en focos de reproducción.
Así, mientras Antofagasta vuelve paulatinamente a sus condiciones climáticas habituales tras un agosto excepcionalmente lluvioso, los efectos de esas precipitaciones todavía pueden observarse tanto en la ciudad como en el ecosistema que la rodea.



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