Lo que comenzó como un cultivo especializado hoy se ha transformado en un eslabón estratégico de la gastronomía regional. Desde una parcela en el sector de Valle Fértil, en Copiapó, la emprendedora Yanina Santana produce flores comestibles, microgreens y hierbas aromáticas que hoy forman parte de las preparaciones de algunos de los principales hoteles, restaurantes, bares y cafeterías de Atacama.
Su propuesta no solo aporta color a los platos. Cada flor entrega aromas, texturas y sabores distintos, permitiendo a los chefs desarrollar preparaciones con identidad regional y un sello diferenciador que gana terreno en el mercado gastronómico, temática abordada en el programa Atacama Escucha con Pancho Madero.
Actualmente, sus principales clientes pertenecen al sector Horeca (Hoteles, Restaurantes y Casinos), aunque también atiende pedidos particulares para matrimonios, cumpleaños y eventos familiares, donde las flores comestibles comienzan a instalarse como una alternativa para elevar la presentación y el valor gastronómico de las preparaciones.
De los chefs a la identidad culinaria regional
Entre las experiencias más destacadas figura el trabajo desarrollado junto a reconocidos chefs de Atacama.
Uno de ellos es Ricardo Gana, del Casino Antay, mientras que el chef y docente Alexis Bugueño creó un postre que integró harina de chañar, crema pastelera con pajarete y flores comestibles producidas por Santana, logrando una preparación que reunió sabores tradicionales de Atacama con una presentación inspirada en los colores del desierto.
La emprendedora también abastece a la pastelería Otilia, donde las flores forman parte de la decoración de tortas de autor, además del pub Kaya, cuyos bartenders incorporan estas especies en cócteles. Cafeterías y emprendedores gastronómicos también utilizan las flores para infusiones, galletas y otras preparaciones.
“Cada flor tiene un mundo propio, con aromas, crocancia, sedosidad y sabores distintos. Eso permite a los chefs crear propuestas completamente nuevas”, explica Santana.
Producción orgánica y mirada al turismo
Detrás de cada flor existe un proceso agrícola basado en principios agroecológicos. La productora trabaja en la conservación del suelo, la asociación de cultivos y el equilibrio ecológico mediante insectos benéficos y aves que ayudan al control natural de plagas.
Actualmente se encuentra desarrollando el proceso para obtener la certificación orgánica, un trámite que contempla varios años de trazabilidad para acreditar oficialmente el manejo sustentable del predio.
Santana busca convertir la parcela en un espacio de turismo rural y educación ambiental, donde visitantes puedan participar en talleres de agroecología, reciclaje y actividades creativas, además de conocer el cultivo de flores comestibles directamente en terreno.
Su objetivo también apunta a ampliar la cobertura comercial hacia Caldera, Bahía Inglesa y otras comunas de Atacama, fortaleciendo la colaboración permanente con chefs y emprendedores gastronómicos para seguir desarrollando productos con identidad regional.
Con ello, el emprendimiento busca posicionar a las flores comestibles no solo como un ingrediente gourmet, sino también como parte de una nueva economía basada en la innovación, la agricultura sustentable y el valor agregado de los productos del desierto.



0 comentarios