Madero Menu

Familias de acogida: el urgente llamado que hace el Servicio de Protección Especializada en Atacama

Comparte esta nota
Según explicó Cornejo, la prioridad actual del servicio responde a un cambio de paradigma, priorizar que los niños, niñas y adolescentes vivan en un entorno familiar por sobre el ingreso a sistemas residenciales. "La prioridad del servicio es que los niños puedan vivir en un entorno familiar. Ese es el cambio de paradigma que hoy día estamos teniendo", señaló la profesional.
Familias de acogida

por | Sep 9, 2026 | Madero En Casa

Carolina Cornejo Caro, gestora territorial de la Unidad de Familia del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, conversó con el matinal «Madero en Casa» sobre la necesidad de ampliar el número de familias de acogida en la región. En la entrevista, la profesional explicó qué es el banco de familias y derribó los principales mitos que hoy alejan a la comunidad atacameña de este proceso.

Las familias de acogida son hoy una de las principales urgencias del sistema de protección de la niñez en Atacama. Así lo planteó Carolina Cornejo Caro, gestora territorial de la Unidad de Familia del Servicio de Protección Especializada (SPE), en conversación con «Madero en Casa», donde explicó el trabajo que realiza esta unidad y la escasez de familias inscritas que enfrenta actualmente la región en comparación con otras zonas del país.

¿Qué hace la Unidad de Familia del Servicio de Protección Especializada?

La Unidad de Evaluación Formativa para la Adopción y el Acogimiento Familiar, conocida como Unidad de Familia, tiene como misión promover el derecho de niños, niñas y adolescentes a crecer en un entorno familiar seguro y protector, mediante la difusión, captación, evaluación y preparación de familias interesadas en el acogimiento. Para ello, utiliza el Modelo de Evaluación Formativa (EFI), un enfoque que entiende la idoneidad parental no como una condición fija que solo se verifica, sino como una competencia que puede fortalecerse a través de procesos de reflexión, aprendizaje y acompañamiento.

Según explicó Cornejo, la prioridad actual del servicio responde a un cambio de paradigma, priorizar que los niños, niñas y adolescentes vivan en un entorno familiar por sobre el ingreso a sistemas residenciales. «La prioridad del servicio es que los niños puedan vivir en un entorno familiar. Ese es el cambio de paradigma que hoy día estamos teniendo», señaló la profesional.

Familias de acogida

Carolina Cornejo Caro, gestora territorial de la Unidad de Familia del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia

Familias de acogida: los mitos que frenan a la comunidad atacameña

Consultada sobre por qué a la región le cuesta consolidar más familias de acogida, Cornejo fue directa, el principal obstáculo no es la falta de interesados, sino el temor instalado en torno al proceso. «Uno de los principales mitos que hay y miedos también respecto de cómo convertirse en una familia de acogida es el dejar, posteriormente al acogimiento, el dejar al niño, el tener que entregarlo a otra familia. El romper el vínculo», explicó.

La gestora reconoció que, si bien muchas personas se inscriben interesadas, son considerablemente menos las que avanzan hasta completar el proceso de evaluación, justamente por ese temor a encariñarse y luego «perder» al niño. Frente a esto, remarcó que se trata de un proceso acompañado en todo momento por profesionales. «Este es un proceso acompañado, que es un proceso guiado, que si bien en algún momento hay que dejar este vínculo, este lazo, se hace de la manera más respetuosa posible tanto para el niño como para la familia», afirmó.

Otro mito que Cornejo buscó derribar es la idea de que solo pueden postular familias tradicionales. «No buscamos una familia nucleada, tradicional, sino que cualquiera que atraviese el proceso de evaluación puede convertirse en una familia de acogida. Ya no es necesario estar casados, no es necesario tener hijos previos para realizar un acogimiento familiar», explicó, agregando que tampoco se buscan «familias perfectas», sino familias reales dispuestas a prepararse para el proceso.

¿Qué es el banco de familias?

Uno de los conceptos centrales que abordó Cornejo durante la entrevista fue el de banco de familias, la meta que persigue el Servicio de Protección Especializada en cada región. «Lo que esperamos es que podamos tener una cantidad de familias de acogida en caso de que un niño, niña o adolescente necesitase una, y que no haga ingreso al sistema residencial», explicó la gestora, remarcando que incluso un ingreso residencial de corto tiempo genera un daño para los niños y adolescentes.

Contar con un banco de familias amplio y diverso permite al servicio responder con mayor rapidez cuando surge una necesidad de acogimiento, evitando así que los niños permanezcan más tiempo del necesario en residencias mientras se define su situación familiar. En Atacama, este trabajo se coordina con los programas de Familias de Acogida Especializadas (FAE) de la región, entre ellos Renaci Imeraki y FAE Amigo, en la provincia de Huasco.

Derechos laborales para las familias de acogida

Cornejo destacó además un avance reciente en la materia, la Dirección del Trabajo extendió a las familias de acogida un total de 11 derechos laborales, entre ellos el acceso al postnatal en caso de acoger a un lactante, o al permiso establecido por la Ley TEA si el niño o niña acogido presenta alguna condición del espectro autista. Según remarcó la profesional, se trata de derechos inalienables, que buscan compatibilizar el acogimiento con la vida laboral de las familias.

Cornejo cerró la entrevista con un llamado directo a la comunidad atacameña: quienes estén interesados en convertirse en familia de acogida pueden inscribirse a través del sitio web www.serviciosproteccion.gob.cl, en la sección dedicada a familias de acogida. Según explicó, tras completar el formulario, el equipo de la Unidad de Familia se pone en contacto de manera casi inmediata con los interesados para iniciar el proceso de evaluación, que —remarcó— no busca juzgar a las familias, sino identificar los recursos con los que ya cuentan para acompañar a un niño, niña o adolescente.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *