Aprender matemáticas, lenguaje o ciencias, pero también tener tiempo durante la misma jornada para acercarse al huerto, practicar yoga, conocer la cinematografía o desarrollar habilidades artísticas. Esa es parte de la experiencia que propone Espacio Educativo Chamonate, un proyecto que busca ofrecer una alternativa a la educación tradicional en Copiapó.
Su directora, Francisca Figueroa, conversó en Madero Radio sobre una propuesta que parte de una idea central: la formación de un estudiante no debería estar determinada únicamente por sus calificaciones.
El espacio trabaja con niños y jóvenes mediante un modelo de educación no formal que busca fortalecer la autonomía, las habilidades y los intereses de cada estudiante, sin dejar de lado los conocimientos establecidos en el currículum nacional.
Esto último resulta fundamental, porque quienes forman parte del proyecto se preparan posteriormente para un proceso de validación de estudios.
Aprender también significa descubrir habilidades
La diferencia está en lo que ocurre alrededor de esos contenidos.
Mientras los estudiantes avanzan en las materias correspondientes a su nivel, durante su jornada también participan en talleres de huerto, yoga, cinematografía, dibujo y diferentes expresiones artísticas.
“Buscamos que el desarrollo de nuestros estudiantes no solamente vaya por cumplir con una nota, con un sistema tradicional”, explicó Figueroa.
El entorno también juega un papel importante. Los estudiantes mantienen contacto permanente con la naturaleza debido a las características verdes y campestres del lugar.
La propuesta, explicó su directora, busca que los talleres y las asignaturas se complementen y permitan que cada estudiante pueda conocerse, identificar aquello que le interesa y desarrollar nuevas habilidades, manteniendo al mismo tiempo la preparación académica necesaria para continuar posteriormente hacia la educación superior.
Un espacio que busca acoger las diferencias
La diversidad dentro de una sala de clases representa otro de los pilares del proyecto.
Figueroa explicó que actualmente forman parte de la comunidad estudiantes con autismo, déficit atencional y síndrome de Down, entre otras necesidades educativas, buscando que las diferencias sean entendidas como parte natural de una comunidad.
“Somos todos diversos, somos todos diferentes”, señaló.
La directora explicó que el espacio evalúa responsablemente las capacidades de su equipo y, cuando un estudiante requiere una atención más específica, esta situación es conversada con sus apoderados.
También existe apertura para estudiantes que asisten acompañados por tutores o profesionales de apoyo.
“El ser distinto no es algo malo, es algo que nos fortalece”, afirmó Figueroa al abordar la manera en que el proyecto entiende la diversidad.
Las familias también entran a la comunidad educativa
En este modelo, la educación tampoco termina cuando el estudiante abandona el espacio de aprendizaje.
Para Espacio Educativo Chamonate, madres, padres y tutores deben involucrarse directamente en el proceso.
“No existe educación si no existe comunidad, no existe comunidad si los padres no están insertos en ella”, sostuvo su directora.
Por esta razón, mantienen una comunicación horizontal con las familias y buscan incorporarlas en distintas actividades desarrolladas durante el año.
La intención, explicó Figueroa, es evitar una lógica donde los apoderados permanezcan alejados de lo que ocurre durante la formación de sus hijos.
“La familia no puede quedar fuera, la familia tiene que ser parte del proceso educativo”, enfatizó.
El proyecto incorpora además el arte como una herramienta transversal, con experiencias vinculadas con fotografía, arteterapia, cinematografía, yoga e ilustración, buscando que cada estudiante encuentre áreas capaces de despertar su interés.
Actualmente, Espacio Educativo Chamonate mantiene abiertas sus puertas para las familias interesadas en conocer su propuesta. Incluso ofrece la posibilidad de realizar un día de prueba, permitiendo que un niño o joven conozca previamente a sus profesores, compañeros y el entorno antes de incorporarse.
Una experiencia que, más que plantear una competencia entre educación tradicional y alternativa, propone que ambas miradas puedan encontrarse en un mismo lugar: cumplir con los aprendizajes necesarios, pero también entregar espacios para descubrir quién es cada estudiante y qué habilidades quiere desarrollar.



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