A dos años de su creación, el proyecto dirigido por la deportista atacameña, Constanza Albayay, suma títulos, formación de niños y jóvenes y ahora prepara a sus atletas desde las dunas de Atacama hasta la montaña para competir en freeride en entrevista emitida en Atacama Escucha con Pancho Madero.
Desde las dunas de Atacama hacia la nieve. Ese es el nuevo desafío que comienza a asumir la Escuela Municipal de Sandboard dirigida por la deportista e ingeniera en minas, Constanza Albayay, quien proyecta ampliar el desarrollo de sus jóvenes atletas hacia disciplinas que cuentan con estructuras competitivas federadas. El tema fue abordado en Atacama Escucha con Pancho Madero.
En conversación con Madero Radio, Albayay explicó que la iniciativa cumple dos años de funcionamiento y nació con el propósito de formar nuevas generaciones en un deporte estrechamente vinculado con la geografía y la identidad de Atacama.
“De acá nace la primera generación junior, o sea, los niños que van a poder seguir con esta semilla del sandboard en desarrollo al alto rendimiento”, señaló la sandboarder.
Dos años formando nuevos talentos
Según detalló Albayay, durante sus primeros dos años la escuela ha organizado dos campeonatos nacionales abiertos a participación internacional y sus deportistas ya han obtenido resultados en distintas categorías.
Entre los hitos mencionó la participación de la delegación en una competencia desarrollada en Coquimbo durante mayo, donde uno de sus integrantes, de 14 años, fue escogido como el jugador más valioso —MVP— del campeonato, pese a competir con adultos.
A ello se suman niños de 10 y 12 años que también han participado en categorías con deportistas adultos.
“Nuestra escuela está muy bien posicionada. El nivel técnico que tenemos es sorprendente”, sostuvo la directora.
Pero el proyecto, enfatizó, busca ir más allá de los resultados deportivos. La intención es que quienes ingresan a la escuela desarrollen también una relación con el territorio.
“Ahora todos ellos y sus familias se han convertido en embajadores naturales de acá, de la región”, afirmó.
Una escuela gratuita con un componente social
La Escuela Municipal de Sandboard funciona de manera gratuita y los niños deben postular para integrarse. Para Albayay, esa dimensión social constituye una parte central del proyecto.
La deportista relató que, pese a ser ingeniera en Minas y tener la posibilidad de desarrollar su carrera en otros ámbitos, optó por concentrar parte importante de su trabajo en esta disciplina y en la formación de nuevas generaciones.
“Sentí eso, el arraigo con mi región”, explicó.
La escuela incorporó además el proyecto denominado “Duna Olímpica”, vinculado a una iniciativa con el Comité Olímpico de Chile y orientado a trabajar valores asociados al olimpismo, como la excelencia, el respeto y la amistad.
“No es solo deporte, sino que también nosotros desarrollamos integralmente a los niños, niñas y jóvenes”, afirmó Albayay.
De las dunas a la montaña
La siguiente etapa representa un cambio relevante para el proyecto.
Albayay anunció que trabajan para acercarse al freeride en snowboard, aprovechando que el club cuenta con personalidad jurídica y buscando generar una vía que permita a sus deportistas participar oficialmente en competencias federadas.
“Ahora estamos en pronto desarrollo de un proyecto bastante interesante, que es abrirnos camino hacia el freeride del snowboard”, explicó.
La conexión entre ambas disciplinas no resulta casual. Albayay practicó snowboard antes de desarrollarse en el sandboard y parte de la metodología aplicada en las dunas considera técnicas que posteriormente pueden trasladarse a la nieve.
El próximo paso será precisamente llevar esa preparación a la montaña.
Albayay viajará junto a los jóvenes deportistas Mateo Añasco y Borja Quevedo a los centros de montaña La Parva y El Colorado. Quevedo, además, tiene previsto enfrentar su primera experiencia competitiva sobre nieve en categoría junior.
“Va a ser la primera vez que él va a competir en nieve. Voy a estar acompañándolo, obviamente, dentro de este desarrollo”, explicó.
La apuesta busca generar una ruta deportiva más amplia para niños y jóvenes que comenzaron descendiendo las dunas atacameñas y que ahora podrán medir sus capacidades en otro escenario.
Mujeres ganan espacio en el sandboard
Otro de los cambios que Albayay destacó es la creciente incorporación femenina.
La deportista recordó que durante su trayectoria debió desarrollarse en un ambiente predominantemente masculino. Actualmente, en cambio, observa una presencia importante de niñas y jóvenes dentro de la escuela.
“Me siento muy feliz ahora de ver la Escuela Municipal de Sandboard, que existe mayoritariamente con mujeres quizás, y la alegría de que veo a tantas mujeres dentro de las clases”, señaló.
Para Albayay, contar con referentes puede contribuir a derribar barreras de entrada a disciplinas históricamente asociadas a hombres.
“Si hay otra mujer que lo está logrando o que está dentro de un rubro predominantemente masculino, atreverse a hacerlo”, planteó.
Proteger las dunas: el otro mensaje
Junto con la formación deportiva y la proyección competitiva, Albayay hizo un llamado a quienes visitan las dunas de Atacama a asumir también la responsabilidad de conservarlas.
“Es un espacio sagrado para nosotros, es nuestra casa”, expresó.
La deportista pidió especialmente retirar los residuos y evitar dejar basura en estos espacios naturales, considerando el creciente número de personas que se acerca a conocerlos.
Así, a dos años de su creación, la escuela enfrenta una nueva etapa: consolidar la formación en sandboard, ampliar la participación de niños y mujeres y utilizar las habilidades desarrolladas en las dunas como plataforma para ingresar a nuevas disciplinas competitivas.
Una transición que pretende llevar a una generación formada en Atacama desde la arena hacia la nieve, sin perder el vínculo con el territorio que dio origen al proyecto.



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