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De $5 millones de crédito a 250 trabajadores: la empresaria que creció desde Antofagasta junto a la minería

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La empresaria antofagastina, gerenta general de T-Metal y T-Port, abordó en “Nosotras Somos Minería” el crecimiento de sus empresas, la competencia que enfrentan los proveedores regionales y la necesidad de incorporar más mujeres a las áreas operacionales de la industria. Una trayectoria que comenzó prácticamente desde cero y que hoy, según relató, genera alrededor de 250 puestos de trabajo.

por | Sep 12, 2026 | Nosotras Somos Mineria

Construir una empresa minera desde una región productora, competir con compañías de mayor tamaño y, al mismo tiempo, abrir espacios para las mujeres dentro de una industria históricamente masculinizada. Esos fueron algunos de los ejes que marcaron la conversación con la empresaria Teresa Gajardo Hugo en el sexto capítulo de “Nosotras Somos Minería”, programa de Madero dedicado a analizar la industria desde la experiencia y perspectiva de sus protagonistas femeninas.

Gajardo es gerenta general de T-Metal y T-Port, compañías vinculadas a servicios mineros, industriales, logísticos y portuarios. Su historia empresarial está estrechamente ligada a Antofagasta, ciudad a la que regresó después de vivir en Santiago y Viña del Mar.

Volvió separada y con cinco hijos. En ese escenario comenzó colaborando en el área comercial de una empresa familiar relacionada con maquinaria para minería subterránea. Con el tiempo, sin embargo, tomó un camino propio.

“Yo partí sola, sola”, recordó durante la entrevista.

De una línea de crédito de $5 millones a 250 trabajadores

Uno de los datos que dimensiona el crecimiento alcanzado es el punto desde donde comenzó. Gajardo relató que inició su emprendimiento con una línea de crédito de apenas $5 millones y trabajando inicialmente como intermediaria en el negocio de maquinaria.

Su primer gran cliente, recordó, fue Ultramar, específicamente en el ámbito logístico.

La experiencia le dejó una conclusión que considera fundamental para quienes buscan emprender: no basta con conocer técnicamente el negocio. Es indispensable entender las finanzas, controlar los costos y planificar.

Con los años, el proyecto se expandió hacia dos áreas principales: por una parte, puerto y logística y, por otra, servicios directamente relacionados con la operación minera.

Actualmente, explicó, sus empresas cuentan con aproximadamente 250 trabajadores.

El crecimiento, sostuvo, no se produjo a partir de una fórmula previamente diseñada, sino respondiendo a necesidades que fueron planteando los propios clientes.

“Las confianzas se ganan con confiabilidad, con servicio, con dar la cara, hacer bien el trabajo, esforzarte, hacer cada día mejor y buscar soluciones en conjunto”, señaló.

Una mujer en reuniones dominadas por hombres

Su ingreso al sector ocurrió hace más de dos décadas, cuando la presencia femenina en determinados espacios mineros era considerablemente menor.

Gajardo recordó reuniones técnicas en las cuales era la única mujer y, además, no provenía de la ingeniería. Eso la obligó a estudiar por cuenta propia conceptos relacionados con maquinaria, producción y operación minera.

Bulldozers, capacidades de equipos, toneladas, kilómetros recorridos y procesos productivos pasaron a formar parte de su aprendizaje.

Pero una parte fundamental de esa formación ocurrió directamente en terreno.

Para Gajardo, el género no reemplaza la competencia profesional: permanecer en el mercado exige conocimiento, capacidad técnica y resultados.

Su propia experiencia incluyó extensas jornadas entre las operaciones mineras y la crianza de sus cinco hijos. Recordó ocasiones en que regresaba de faena cerca de la una de la madrugada y pocas horas después debía responder nuevamente ante una emergencia operacional, mientras simultáneamente mantenía las responsabilidades familiares.

La nueva competencia por el negocio minero de Antofagasta

La conversación también permitió abordar una discusión especialmente relevante para la Región de Antofagasta: qué posibilidades reales tienen los proveedores locales de capturar una mayor proporción de la riqueza generada por la minería instalada en el territorio.

Gajardo advirtió que el mercado regional se ha vuelto cada vez más atractivo para grandes empresas provenientes de Santiago e incluso para compañías y consorcios internacionales.

Esto puede producir una competencia desigual.

Una compañía de gran tamaño puede instalar una sucursal en Antofagasta y competir con una estructura financiera y económica considerablemente superior a la de una pyme nacida en la región.

La empresaria sostiene que los proveedores regionales sí pueden competir, pero para hacerlo necesitan estructuras ágiles y un estricto control financiero.

El costo logístico constituye otra desventaja.

Gran parte de los productos que utiliza la industria todavía ingresa al país o se distribuye desde Santiago, agregando transporte y distancia al precio que finalmente debe pagar una compañía del norte.

En ese escenario, Gajardo plantea fortalecer el papel logístico de Antofagasta y particularmente de Mejillones, permitiendo que más productos puedan llegar directamente a la región sin tener que recorrer previamente el circuito centralista de distribución.

“Nosotros compramos todo regional”

La empresaria también planteó que el fortalecimiento de proveedores locales requiere decisiones concretas de las propias compañías.

“Nuestra empresa compra todo regional. No compramos nada en Santiago, excepto los camiones”, afirmó.

La decisión, explicó, forma parte de los compromisos empresariales de sus compañías.

El planteamiento introduce una discusión que excede la experiencia individual de T-Metal y T-Port: cuánto del gasto generado por la gran minería permanece efectivamente en las regiones donde se encuentran las operaciones y cuánto termina siendo capturado por empresas, proveedores y servicios domiciliados fuera de ellas.

Para Gajardo, apoyar a proveedores regionales requiere compromiso, aunque también reconoce una responsabilidad de las propias empresas locales: ser competitivas en precio, eficiencia y calidad.

Mujeres: el desafío ya no está solo en llegar a la minería

La participación femenina ocupó una parte importante de la conversación.

Según Gajardo, más del 25% de las personas que trabajan en sus compañías son mujeres, aunque le gustaría aumentar esa proporción.

Sin embargo, identificó una dificultad particular: incrementar la presencia femenina específicamente en labores operacionales y técnicas en terreno.

La empresaria sostiene que actualmente existe una mayor disponibilidad de profesionales mujeres en prevención de riesgos, ingeniería y áreas administrativas. El desafío está en ampliar esa presencia hacia otras especialidades técnicas y operacionales.

En sus propias operaciones ya existen mujeres desempeñándose como conductoras y prevencionistas en faena.

Su posición, sin embargo, es que las exigencias profesionales deben mantenerse: mujeres y hombres deben cumplir los requisitos técnicos y de experiencia necesarios para desarrollar cada función.

Para una empresaria que hace más de dos décadas llegó incluso a ingresar a minería subterránea cuando todavía persistían supersticiones respecto de la presencia de mujeres dentro de las faenas, el cambio resulta evidente.

Pero todavía incompleto.

El salto hacia Panamá

El siguiente paso de su proyecto empresarial apunta fuera de Chile.

Gajardo reveló que abrió una operación logística en Panamá, con el objetivo de desarrollar alternativas comerciales y construir un corredor propio entre el Caribe y Latinoamérica.

La estrategia busca reducir tiempos, encontrar rutas logísticas más eficientes y generar ventajas de costos que permitan aumentar la competitividad.

Esta internacionalización también fue parte del reconocimiento recibido a través de Mujer Exporta, iniciativa vinculada a ProChile.

A ello se suma el reconocimiento recibido durante la Cena de la Minería 2026, donde fue distinguida con el Premio José Santos Ossa, un momento que, según relató, la llevó a dimensionar un recorrido que pocas veces se había detenido a observar.

“Yo avanzo”

Durante la entrevista, Gajardo utilizó una expresión que terminó sintetizando buena parte de su trayectoria.

“Yo soy caballo de carrera. Yo avanzo, avanzo, avanzo; no miro para atrás. A veces ni siquiera me he dado cuenta de todo lo que he avanzado”.

Actualmente, cuatro de sus cinco hijos trabajan junto a ella.

Y el desafío empresarial continúa cambiando. Inteligencia artificial, automatización, seguridad, inclusión, incorporación femenina, nuevas tecnologías y mayores exigencias de productividad están modificando aceleradamente la minería y también las condiciones bajo las cuales deben competir sus proveedores.

Para Gajardo, la respuesta está en aprender permanentemente: preguntar aquello que no conoce, investigar y sumar especialistas cuando sea necesario.

Su trayectoria permite además instalar una discusión que será cada vez más relevante para el norte minero: no basta con que Antofagasta concentre algunas de las principales operaciones cupríferas del país. El desafío es que ese liderazgo también se traduzca en empresas regionales capaces de crecer, generar empleo, innovar y participar de cadenas de suministro internacionales desde el propio territorio.

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