La movilización del jueves en Copiapó se transformó en una de las más transversales del año. El llamado lo hizo el Consejo de Presidentes de Centros de Alumnos de la Universidad de Atacama, siguiendo el mandato nacional de la CONFECH, pero rápidamente sumó a sindicatos y organizaciones sociales de toda la provincia.
Según relató Véliz, la movilización buscaba hacer un llamado amplio, no solo desde el mundo estudiantil. «Para nosotros era importante acompañarlos, no solamente como CUT, también extender este llamado a las distintas organizaciones sociales y sindicales», explicó la dirigenta.
El motivo central de esta nueva movilización es el proyecto de Ley de Presupuesto 2027, que según los manifestantes contempla recortes que afectarían directamente a la educación pública. Véliz detalló que el aumento del 1,5% anunciado por el Presidente en cadena nacional no se calcula sobre el presupuesto aprobado en el período 2026-2027, sino sobre una base ya recortada en un 3% desde el 11 de marzo, lo que en la práctica significaría un ajuste menor al informado.
Entre los efectos concretos que ya se sienten, la dirigenta mencionó la reducción del programa «Yo Elijo Mi PC» de la Junji, vigente desde 2009 y ausente este año por falta de presupuesto, además de la no reposición de cargos de funcionarios que se acogen a retiro o son desvinculados, lo que genera sobrecarga laboral en los equipos que permanecen.
Otro punto de alarma es la posibilidad de fusionar cursos o niveles en educación secundaria sin renovar las plazas que queden disponibles, lo que —advirtió Véliz— podría traducirse en salas con un número de estudiantes «prácticamente ingobernable», afectando tanto la calidad de la enseñanza como la salud mental del profesorado.
Los dichos de la presidenta provincial de la CUT
Consultada sobre el alcance de la convocatoria, Julie Véliz, detalló que la movilización del jueves logró reunir a un número importante de organizaciones del sector público, además de representantes de la sociedad civil y de la Universidad de Atacama (UDA), que se sumó de forma significativa.
La dirigenta destacó un hito particular de la jornada, por primera vez desde su creación, Ajunji —su organización base, vinculada a la Junji— selló una alianza estratégica con Aprujunji, organización paralela, para salir juntas en apoyo a las demandas estudiantiles. «Nosotros lo valoramos como un hito, que es importante resaltar», afirmó.
A esa alianza se sumaron también la ANEF, los asistentes de la educación, trabajadores de Integra y de los jardines infantiles del Servicio Local de Educación Pública, además de profesionales de la salud, enfermeras y representantes de la Confusam, estos últimos de manera simbólica.
Véliz también explicó por qué la movilización se realizó en un horario específico, la convocatoria original, hecha por los estudiantes universitarios, buscaba facilitar la sumatoria de los estudiantes secundarios, aun cuando las altas temperaturas de la jornada representaron un desafío adicional para la participación.
Sobre el estado actual de las organizaciones tras la jornada, la presidenta provincial de la CUT fue clara, el movimiento «queda en estado de espera y alerta». Según explicó, el verdadero punto de inflexión llegará una vez que se apruebe la Ley de Presupuesto y se conozcan los montos definitivos con los que operará el Estado el próximo año, momento en que comenzará la discusión por la ley de reajuste del sector público.
Esa segunda etapa, advirtió Véliz, se anticipa compleja. Recordó que, en las negociaciones del sueldo mínimo de este año, el Gobierno se sentó «escasamente» con la CUT, lo que genera dudas sobre la voluntad del Ejecutivo para negociar con la mesa del sector público, integrada por 17 organizaciones y acompañada por la central sindical.
Consultada sobre si este escenario podría abrir una discusión paralela sobre la jornada escolar completa —cuyos talleres vespertinos muchas veces terminan ocupados por asignaturas regulares trasladadas desde la mañana—, Véliz no descartó la posibilidad, pero llamó a evaluar con cautela cualquier ajuste a la malla curricular, advirtiendo que decisiones apresuradas, sin estudios que las respalden, suelen terminar en errores.
Con el proyecto de Presupuesto 2027 recién ingresado al Congreso y la movilización del jueves como primer antecedente de descontento regional, las organizaciones de Atacama quedan expectantes de los próximos pasos del Ejecutivo, mientras se preparan para una eventual nueva ronda de movilización si el escenario presupuestario no cambia.



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