La Unidad de Urgencia del Hospital San Pablo de Coquimbo atraviesa uno de sus momentos más críticos, afectando directamente la calidad y la dignidad de la atención de salud pública en la zona. Una fiscalización sorpresa liderada por el contralor regional, Juan Pablo Leone, junto a la Unidad de Control Externo, encendió las alarmas institucionales tras revelar un panorama desolador: hacinamiento, fallas de seguridad, falta de equipamiento y tiempos de espera que superan cualquier límite tolerable. La inspección, ejecutada el pasado viernes 26 de junio de 2026 en horario nocturno, dejó en evidencia que el principal recinto de alta complejidad de la provincia de Elqui se encuentra completamente sobrepasado.
El informe preliminar del órgano de control detalló hallazgos alarmantes. Entre los puntos más graves se constató que pacientes ya hospitalizados debieron esperar más de 99 horas dentro de los boxes de la Unidad de Emergencia para lograr una derivación a una cama definitiva en otros centros asistenciales. Asimismo, la fiscalización detectó que adultos mayores pasaron más de 10 horas en las salas de espera sin recibir atención médica. A esta demora se sumaron graves brechas operativas, como desorden en bodegas de insumos, equipos clínicos en mal estado y vulnerabilidades de seguridad que permitían el libre acceso de personas ajenas a las áreas restringidas del hospital.
La defensa del hospital: Falta crónica de camas en la región
Tras ser notificados formalmente por la Contraloría Regional para entregar explicaciones, la dirección del Hospital San Pablo de Coquimbo rompió el silencio este jueves 2 de julio de 2026. A través de un comunicado oficial, el centro médico argumentó que la Urgencia recibe una presión asistencial gigantesca, promediando más de 200 pacientes diarios, de los cuales el 70% corresponde a consultas de alta complejidad (categorizadas como de riesgo vital o urgencias severas). Según las autoridades del recinto, el nudo crítico radica en que las 358 camas totales del establecimiento son absolutamente insuficientes para la población actual.
Esta escasez crónica de camas genera un efecto dominó: al no haber cupos en los pisos de hospitalización, los pacientes deben quedarse retenidos en los boxes de atención espontánea de la Urgencia. Esto bloquea físicamente los espacios destinados a las consultas generales, multiplicando de forma automática las horas de espera para quienes ingresan por la sala de recepción. Respecto a las diferencias de personal detectadas por Contraloría, el hospital aseguró que las ausencias por licencias o feriados fueron cubiertas con reemplazos para el fin de semana largo, insistiendo en que este colapso estructural es, precisamente, la razón por la que se está construyendo el nuevo Hospital de Coquimbo.
Un problema de la red asistencial que afecta a toda la provincia
La crisis evidenciada en el puerto de Coquimbo no es un hecho aislado, sino el reflejo de un problema de conectividad y capacidad que resiente toda la red asistencial de la zona norte. Isolda Díaz, secretaria regional de la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud (FENATS), afirmó que el gremio no se sorprende con el informe de Contraloría, calificando la situación como un «colapso país» que se agudiza en las regiones. Díaz explicó que el Hospital de Coquimbo, al ser un centro de referencia de alta complejidad, absorbe diariamente las demandas críticas de comunas periféricas y rurales alejadas.
Pacientes provenientes de localidades de la provincia de Choapa, como Los Vilos o Canela, que no cuentan con especialistas en sus hospitales comunitarios, son trasladados de urgencia de forma constante hacia Coquimbo o La Serena. Al aplicarse de forma estricta el protocolo de categorización —donde se atiende por gravedad y riesgo vital y no por orden de llegada— las personas con patologías menos graves quedan postergadas por horas interminables en las salas de espera comunes. El pronunciamiento final de la Contraloría será clave para exigir medidas de mitigación inmediatas, mientras la ciudadanía de Coquimbo sigue esperando soluciones concretas a una emergencia sanitaria que no da tregua.



0 comentarios