Camino a la reinserción: Tres jóvenes en justicia juvenil del Sename Coquimbo iniciaron sus estudios superiores

Se trata de adolescentes de sexo femenino que están cumpliendo alguna medida cautelar o sanción por orden de los tribunales de justicia, que hicieron ingreso a una carrera de educación superior.

Maite de 21 años permanece en un centro de justicia juvenil del Sename y este año ingresó a educación superior, como ella, hay otras dos jóvenes en proceso de reinserción social que están comenzando sus estudios superiores en una universidad, instituto profesional o centro de formación técnica. En cuanto a las carreras, Darlia (19) ingresó a Técnico en Veterinaria, mientras que Florencia (18) escogió Ingeniería Civil Industrial.

Maite , manifiesta que siempre le gustó el área de maquinaria pesada. Por lo que espués de un paso frustrado por la universidad y con una hija, decidió retomar sus estudios, señalando que esta vez lo que siente que es su vocación. “Ha sido una buena experiencia, mejor que la primera vez, porque ha pasado tiempo. En esa ocasión entré a la universidad a estudiar otra carrera, porque no estaba muy clara sobre lo que quería, pero no me sentí cómoda. Ahora es distinto, es lo que yo quería y tuve el apoyo de los “tíos” del Centro Semicerrado para poder matricularme; se ha dado una buena relación con mis compañeros que entendieron mi situación y se nota que tengo más ganas de estudiar”, reflexionó la joven

Al respecto, la directora regional (s) del Sename Coquimbo, Patricia Alfaro, sostuvo que “se trata de jóvenes que durante su vida tuvieron una serie de fracasos en el ámbito educativo, debido a un sistema muchas veces expulsivo, pero con la ayuda del equipo de profesionales del Sename pudieron finalizar sus estudios de enseñanza básica y media, prepararse y rendir una buena Prueba de Transición. Eso no sólo habla de lo exitoso de sus procesos de reinserción, sino también de reconocerse, de sentir que están capacitadas y pueden optar a un mejor futuro. Mientras dure el proceso, como Sename siempre vamos a estar acompañándolas”, explicó la autoridad

Acompañamiento que Maite ha sentido desde el primer día de su ingreso a clases. Según cuenta ella misma: “tengo el apoyo de los educadores del centro que me ayudan en lo que necesite. Muchas veces soy ignorante en ciertos temas, porque nadie nace sabiendo, pero ellos están ahí para apoyarme, están atentos a que vaya a clases y eso es bueno. Tengo a mi hija que es mi mayor motivación para salir adelante”, finalizó.

A nivel nacional, 107 jóvenes ingresaron a la educación superior. En su mayoría 66 cumplen sanciones ( ya sea en un recinto de justicia juvenil o en un programa en libertad. También hay ingresos entre quienes cumplen un programa de salida alternativa (22) y quienes están con una medida cautelar (19).

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