Las últimas lluvias no solamente dejaron caminos dañados y problemas de conectividad en distintos sectores de Atacama. Para los pequeños mineros, especialmente aquellos que necesitan desplazarse diariamente hacia faenas ubicadas en sectores apartados, las precipitaciones también significaron dificultades para mantener sus actividades.
En medio de ese escenario, autoridades regionales y representantes del sector minero se reunieron para conversar sobre el presente y futuro de una de las principales actividades económicas de Atacama.
Fue durante el quinto Congreso de Minería donde se concretó la firma de dos convenios entre el Gobierno Regional de Atacama y la Subsecretaría de Minería, acuerdos que en conjunto permitirán movilizar recursos cercanos a los $7 mil millones.
El subsecretario de Minería, Álvaro González, explicó que el primero considera $751 millones destinados a apoyar a mineros afectados por el reciente frente de mal tiempo.
A este instrumento se suma un segundo convenio por $6.500 millones, destinado a fortalecer a la pequeña minería regional en diferentes ámbitos.
“Durante este periodo de gobierno vamos a estar implementando estos 6.500 millones de pesos, que son esenciales y que los viene esperando la pequeña minería hace mucho tiempo”, señaló González.
Desde la emergencia hacia el fortalecimiento de la pequeña minería
El gobernador regional de Atacama, Miguel Vargas Correa, destacó que los convenios permitirán abordar dos necesidades diferentes: responder a las consecuencias inmediatas de las precipitaciones y, al mismo tiempo, avanzar en desafíos estructurales del sector.
Los recursos asociados a la emergencia buscarán enfrentar principalmente las dificultades generadas por las lluvias, mientras que el programa de mayor envergadura permitirá avanzar en fomento productivo, asistencia técnica y regularización de actividades mineras.
“Necesitamos una minería que cumpla con toda la normativa para que, a su vez, puedan los pequeños mineros y mineras recibir también los aportes desde el propio Estado”, sostuvo Vargas.
El gobernador agregó que este trabajo deberá complementarse con el papel de la Empresa Nacional de Minería, ENAMI, planteando la necesidad de contar con una institución fortalecida y con capacidad de continuar aportando al fomento de la actividad.
Por su parte, la delegada presidencial regional de Atacama, Sofía Cid, destacó que los acuerdos buscan entregar una señal de respaldo a los pequeños productores que han enfrentado dificultades después de las precipitaciones.
Según explicó, uno de los principales problemas ha sido precisamente la posibilidad de acceder a los pequeños piques mineros debido al estado de los caminos.
Más de US$18 mil millones en inversiones proyectadas
La discusión desarrollada durante el Congreso también puso la mirada más allá de la pequeña minería.
El gobernador señaló que Atacama enfrenta el desafío de lograr que se concreten inversiones mineras anunciadas por más de US$18 mil millones, considerando proyectos vinculados con la pequeña, mediana y gran minería.
“Lo que queremos es que la minería se quede para rato, es nuestra principal actividad económica y eso significa ponernos de acuerdo en los desafíos del presente y el futuro”, manifestó Vargas.
Entre esos desafíos mencionó la innovación, el fomento productivo y el apoyo estatal, además de la necesidad de que las futuras inversiones tengan impactos positivos en el territorio.
La autoridad regional también volvió a poner sobre la mesa el proyecto de una nueva fundición, asegurando que desde Atacama no se ha abandonado esa iniciativa debido al impacto que podría generar en inversión, crecimiento regional y puestos de trabajo.
Caminos continúan siendo una preocupación después de las lluvias
La situación de los caminos apareció también durante la jornada como uno de los principales desafíos que todavía deja la emergencia.
Vargas reconoció que la red vial regional resultó fuertemente afectada y señaló que la Dirección de Vialidad mantiene trabajos destinados a recuperar la conectividad, particularmente en caminos rurales.
La preocupación adquiere además una dimensión turística ante la temporada del Desierto Florido, considerando que operadores del sector necesitan acceder a diferentes puntos de la región.
Entre las rutas mencionadas por la autoridad se encuentran Freirina–Caleta Los Bronces, Domeyko–Chañaral de Aceituno y distintos sectores de la ruta costera, además del camino hacia Carrizal Bajo, cuya situación fue planteada por habitantes de Canto del Agua y Llano de Lagarto.
“Estas obras no son de rápida ejecución y estamos hablando de la etapa de emergencia. Eso significa lograr que el camino sea transitable”, explicó el gobernador.
Pese a las dificultades, Vargas aseguró que se trabaja para responder simultáneamente a la recuperación posterior a las precipitaciones y a la llegada de visitantes por el fenómeno natural.
De esta manera, los dos convenios firmados durante el Congreso buscan que la recuperación de la pequeña minería no termine solamente con la emergencia: $751 millones permitirán enfrentar sus consecuencias inmediatas, mientras otros $6.500 millones apuntarán a fortalecer una actividad que continúa siendo fundamental para la economía y la identidad minera de Atacama.



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