Un terreno de 47.913 metros cuadrados inserto en el área urbana en primera línea costera de Antofagasta podría ser recuperado tras décadas condicionado por la contaminación asociada al almacenamiento de combustibles. Codelco ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) el proyecto “Recuperación Sitio Ex Petroleras Antofagasta”, con una inversión estimada de US$16 millones.
La superficie que será intervenida alcanza aproximadamente 4,8 hectáreas, equivalente a casi siete canchas de fútbol. El paño está delimitado por avenida Iquique y las calles Mejillones, Ovalle y Elqui, en un sector consolidado de la capital regional.
La iniciativa tiene como objetivo reducir hasta niveles seguros las concentraciones de contaminantes presentes en el suelo, subsuelo y aguas subterráneas. De obtener una Resolución de Calificación Ambiental favorable, las obras comenzarían el 1 de julio de 2027 y se extenderían durante 27 meses.
El plan contempla excavar selectivamente y retirar alrededor de 28.550 metros cúbicos de suelo afectado por arsénico, cobre y plomo. Este material deberá ser transportado hasta un relleno de seguridad autorizado.
Para enfrentar la presencia de hidrocarburos en las aguas subterráneas, Codelco propone aplicar un sistema de oxidación química directamente en el subsuelo. La tecnología permitirá degradar los contaminantes mediante pozos de inyección, sin realizar extracciones masivas de agua.
La relevancia urbana del proyecto radica en que no se trata solamente de descontaminar un antiguo recinto industrial. La intervención permitiría reincorporar a la ciudad un paño de grandes dimensiones que actualmente no puede ser utilizado plenamente debido a su condición ambiental.
Una vez concluida la remediación, el terreno podría albergar desarrollos compatibles con el Plan Regulador Comunal. Sin embargo, el destino definitivo todavía no está resuelto: sanear el suelo habilita las posibilidades de uso, pero no determina por sí solo qué infraestructura será construida.
En 2024, Codelco y el Gobierno Regional firmaron un protocolo para avanzar en la recuperación y posterior traspaso del terreno. En aquella oportunidad se plantearon alternativas como áreas verdes, espacios recreativos, viviendas, servicios públicos e infraestructura comunitaria, cuya definición estaría acompañada por participación ciudadana.
El proyecto considera dos meses para instalar las faenas, 23 meses destinados a la remediación y otros dos para el cierre y retiro de las instalaciones temporales. Durante su ejecución alcanzaría una dotación máxima de 30 trabajadores.
Debido a su emplazamiento dentro de la ciudad, las faenas también implicarán circulación de maquinaria y transporte de material contaminado desde el recinto. La evaluación ambiental deberá establecer las condiciones para controlar emisiones, residuos, ruido y eventuales efectos sobre los barrios próximos.
La iniciativa incorpora además el rescate y relocalización de fauna nativa, entre ella la salamanqueja del norte grande, pequeños lagarto nocturno, y el corredor de Atacama, junto con un compromiso de relacionamiento permanente con las juntas de vecinos del sector.
Con el ingreso de la Declaración de Impacto Ambiental comienza ahora la revisión técnica de los organismos públicos. Si el proyecto supera esta etapa, Antofagasta podrá avanzar en la recuperación de uno de sus principales terrenos industriales en desuso y abrir la discusión ciudadana sobre qué espacio urbano necesita la comunidad.



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