El desierto más árido del mundo volvió a sorprender. Este martes, se reportó vía redes sociales la caída de granizo en los sectores de Paipote y Piedra Colgada, en la periferia de Copiapó, como consecuencia del sistema frontal que mantiene a la Región de Atacama bajo alerta amarilla. Lo que para muchos residentes resultó un fenómeno inusual tiene, sin embargo, una explicación técnica concreta, la combinación de nubes cumulonimbus con fuertes vientos en altura que congelan las gotas de agua antes de que alcancen el suelo.
El granizo no llegó solo. Los vecinos de Paipote reportaron una caída irregular del fenómeno acompañada de vientos intensos que llegaron a derribar árboles en el sector. Ante eso, personal de la municipalidad y de la Dirección de Seguridad Pública, DISEM, se desplegó para desempeñar los trabajos de despeje y delimitar las áreas afectadas.

Fuertes vientos derriban árbol
Cómo se forma el granizo en el desierto
Leonardo Díaz, meteorólogo del Centro Meteorológico Regional Norte de la Dirección Meteorológica de Chile, explicó con detalle el mecanismo que origina este tipo de eventos. Todo parte de las nubes cumulonimbus, estructuras de gran desarrollo vertical que crecen hacia arriba en lugar de expandirse hacia los lados, impulsadas por corrientes ascendentes de aire caliente.
«Las gotas de agua que genera la nube, los vientos las tiran hacia arriba, las empujan hacia arriba, y donde están, mientras más arriba está la nube, la temperatura es más baja. Por lo tanto, se genera que la gota se congela, y si la gota se congela arriba, por peso cae después», explicó el especialista.
Para hacer más comprensible el fenómeno, Díaz recurrió a una imagen cotidiana.
«Son como piezas de dominó que las estás poniendo una arriba de otra, y llega un momento que se pone muy inestable y se caen. Las nubes empiezan a crecer más hacia arriba que hacia el lado, empiezan a chocar unas entre otras, y eso genera tormenta eléctrica, ascenso de la masa de aire, y ese ascenso lleva las gotitas más arriba. Cuando se congela, las gotas caen. Hay mucha inestabilidad, hay mucho viento en altura, y eso está generando que en algunas zonas, en vez de caer precipitación líquida, se hayan registrado algunos granizos», detalló.
La precordillera, el sector más expuesto
Al ser consultado sobre las zonas de mayor riesgo en Atacama, Díaz fue preciso: la precordillera concentra las condiciones más adversas.
«Ahí es donde hay el mayor contraste de masa de aire y vamos a tener tormenta eléctrica, precipitaciones intensas en corto periodo de tiempo, probabilidad de granizo», advirtió. Al mismo tiempo, el meteorólogo no descartó que otros sectores de la región puedan verse afectados por la inestabilidad atmosférica, aunque con menor intensidad que la franja precordillerana.
La Dirección Meteorológica de Chile proyecta precipitaciones de entre 40 y 60 milímetros en el sector cordillerano, con una isoterma que podría superar los 4.100 metros sobre el nivel del mar. El sistema fue categorizado con severidad moderada, pero con potencial de escalar a condiciones riesgosas si las variables atmosféricas se mantienen o se intensifican durante las próximas horas.
El fantasma del 2015 y los números que inquietan
El dato que más preocupa a las autoridades técnicas no es el granizo en sí, sino la analogía que los propios números establecen con el peor desastre natural en la historia reciente de Atacama.
Según información entregada por Pedro Berríos, jefe nacional de la unidad de emergencias de Sernageomin, durante el aluvión del 25 de marzo de 2015 la isoterma comenzó cercana a los 4.500 metros sobre el nivel del mar y luego del evento bajó a los 3.500 metros.
Las cifras del sistema frontal actual son comparables. Con una isoterma que bordea y podría superar los 4.100 metros, los parámetros se acercan peligrosamente a los que once años atrás antecedieron una catástrofe que destruyó barrios completos en Copiapó, Tierra Amarilla y Chañaral, y que dejó decenas de víctimas fatales en la región.
Ese paralelo no es menor para una ciudad que guarda en la memoria colectiva el rugido del barro bajando por las quebradas. Copiapó queda, de acuerdo a los últimos antecedentes técnicos disponibles, en el epicentro del sistema frontal actual.
A eso se suma una advertencia adicional de la Dirección Meteorológica de Chile: las precipitaciones no se limitarían al martes. El organismo advirtió que el período de lluvia podría extenderse durante el resto de la semana, ampliando la ventana de riesgo y exigiendo una vigilancia sostenida por parte de los servicios de emergencia, los municipios y la ciudadanía en general.
El granizo en Paipote y Piedra Colgada es, por ahora, la señal más concreta de lo que este sistema frontal es capaz de producir en el desierto. La recomendación de las autoridades es unánime: evitar quebradas, no circular por zonas de riesgo y mantenerse informado a través de los canales oficiales de Senapred.



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